Hace unas semanas, Amy Vincent, directora de la oficina de IEC en Portugal, tuvo la oportunidad de visitar de nuevo la Universidad de Strathclyde, en Glasgow. En este artículo nos cuenta cómo fue su visita y qué aspectos destacaría de la experiencia.

En abril tuve el placer de visitar la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, nombrada Universidad del Año por The Times and Sunday Times y reconocida internacionalmente por su excelencia académica e investigadora (en el 20% de las mejor clasificadas). Strathclyde ha construido una reputación impresionante y después de tres días en el campus, lo que más destaco es su lema histórico: the place of useful learning (“el lugar del aprendizaje útil”).

Mucho más que un simple eslogan, este principio se refleja en toda la experiencia universitaria. Me impresiona cómo Strathclyde adapta su enseñanza a las necesidades de la industria sin perder su sólida base académica. Sus programas evolucionan constantemente e incluyen proyectos dirigidos por empresas, aprendizaje práctico, prácticas profesionales y una estrecha colaboración con empleadores integrada en el currículo.

La cultura emprendedora de Strathclyde fue otro de los grandes aspectos destacados de la visita y conecta perfectamente con la idea de “aprendizaje útil”. A través de Strathclyde Inspire and Entrepreneurship, se anima a los estudiantes a desarrollar ideas, crear proyectos e incluso lanzar sus propios negocios mientras estudian. Entre las oportunidades disponibles se incluyen prácticas de emprendimiento, una Founder Fellowship de 12 semanas con espacio de oficina incluido y un Programa Acelerador que apoya startups estudiantiles mediante mentoría, espacios de coworking y oportunidades de financiación de hasta 5.000 libras.

Lo más interesante es que el emprendimiento no se trata como algo independiente, sino como parte de la experiencia académica. De hecho, todos los estudiantes pueden cursar una asignatura optativa de emprendimiento de 10 créditos independientemente de su titulación.

En esta ocasión también visitamos otras facultades. Por ejemplo, la Facultad de Ciencias que ofrece más de 35 programas de grado y 40 de posgrado, con titulaciones diseñadas en torno a las necesidades de la industria con proyectos, prácticas y acreditaciones que permiten a los estudiantes graduarse con experiencia práctica además de conocimientos teóricos

La Facultad de Ingeniería resultó igualmente impresionante. Con más de 100 opciones de estudio y uno de los mayores centros de formación en ingeniería de Europa, Strathclyde se ha consolidado como un referente en este ámbito. Aproximadamente el 90% de su investigación en ingeniería tiene un excelente reconocimiento internacional y los estudiantes se benefician de contactos directos con las empresas durante toda su formación.

También fue especialmente interesante conocer el Glasgow City Innovation District y el Technology and Innovation Centre (TIC) donde empresas como Pfizer, GSK, EY y Rolls-Royce trabajan junto con la universidad. Estos espacios crean oportunidades para que los estudiantes participen en proyectos con profesionales del sector.
La Escuela de Negocios también equilibra teoría y aplicación práctica. Es una de las pocas escuelas de negocios del mundo con triple acreditación y junto al rigor académico se enfocan en la empleabilidad. Me interesó especialmente cómo la inteligencia artificial se ha integrado en el currículo, no solo su uso como herramienta sino también su dimensión ética. Además, todos los programas incluyen módulos centrados en el desarrollo profesional y la preparación para el mercado laboral.

En Humanidades y Ciencias Sociales, el enfoque se centra en asegurar que la innovación esté guiada por la ética, la responsabilidad social y la comprensión humana. Se fomenta el debate, la colaboración y la aplicación práctica de la teoría mediante proyectos y trabajo digital, del que resulta un aprendizaje muy dinámico.
Uno de los momentos más gratificantes del viaje fue la conversación con estudiantes actuales durante una mesa redonda. Hablaron de la flexibilidad de los cursos, el ambiente de apoyo, las oportunidades de prácticas, las instalaciones y la vida estudiantil. Muchos describieron Strathclyde como un lugar “acogedor”, una palabra que refleja bien el sentido de comunidad del campus.
Uno de los alumnos comentó cómo había mejorado su confianza gracias a las presentaciones y al trabajo en grupo. Cuando lo conocimos, hablaba con naturalidad ante un grupo de unas 30 personas, algo que, según explicó, había desarrollado gracias a la experiencia de hacer presentaciones regularmente ante audiencias mucho más grandes durante la carrera. Fue un ejemplo claro del desarrollo de habilidades transferibles en la práctica.

Fuera del campus también tuve la oportunidad de experimentar la cultura escocesa, algo muy recomendable para los futuros estudiantes. Desde participar en una danza tradicional escocesa llamada ceilidh hasta probar el famoso haggis, hay muchísimo por descubrir en la acogedora y bella ciudad de Glasgow.
Tras mi paso por Strathclyde, entiendo perfectamente qué significa para la universidad un aprendizaje útil. No se trata solo de obtener un título, sino de desarrollar confianza, habilidades y la mentalidad necesarias para tener éxito mucho después de graduarse.






