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Este 2015 más de 50 mil españoles han abandonado la tierra de sus abuelos para sumarse a la llamada ‘fuga de cerebros’, tendencia que asciende un 30% con respecto al pasado año y que pone de manifiesto la mala situación de la enseñanza en nuestro país. Otra prueba ineludible es la pésima posición que ocupan las universidades españoles en los rankings internacionales, por debajo de las 150 mejores, siendo la Universidad de Barcelona (en el puesto Nº166 del QS World University Rankings 2015/16) nuestra punta de lanza académica. Si todavía te preguntas por qué deberías estudiar una carrera en el extranjero, existen un buen puñado de razones que te vamos a descubrir. ¿Te lo vas a perder?

En los últimos años la presencia de estudiantes españoles ha aumentado sustancialmente en Francia, Alemania o Inglaterra, como consecuencia de la mejor enseñanza que pueden recibir en sus sistemas educativos. Por otra parte, esta experiencia es una oportunidad de oro para dominar un segundo idioma, una de las principales ventajas de estudiar en el extranjero. Para aprender y hablar inglés, alemán u otros idiomas en alza, vivir una estancia académica en cualquiera de sus ciudades garantiza un óptimo aprendizaje de la lengua autóctona.

Además, tener un segundo o tercer idioma en tu Currículum Vitae te garantiza el acceso a miles de puestos laborales, dado que el 75% de la bolsa de empleo exigen hablar lenguas como el inglés, según Ábaco Siglo XXI. Así pues, más allá de una mejor educación, estarás aportando un valor añadido a tu CV.

A propósito del trabajo, Alemania, Holanda y los países escandinavos son algunos de los destinos con mayor número de oportunidades laborales del continente. Por ello, cursar una carrera en Ámsterdam, por ejemplo, te facilitará enormemente encontrar un puesto de trabajo en este país, lo que a fin de cuentas constituye la meta de todo estudiante.

Finalmente, esta experiencia ayuda a mejorar adaptabilidad de la persona, así como su autonomía, seguridad y capacidad para resolver problemas. El choque cultural supone un verdadero desafío, sobre todo durante las primeras semanas, pero una vez superado, se adquiere una gran madurez a nivel personal y profesional.

¡Podría ser incluso más económico!

Sin duda, el mayor obstáculo de cursar un grado o carrera en un país foráneo es la “descomunal” inversión económica que conlleva, o al menos así lo cree una porcentaje significativo de la población. No obstante, esto no es del todo cierto. Más allá de los gastos de alojamiento, una universidad pública en Francia tiene un coste de 188€ por año, con independencia del grado, siendo esta cantidad casi idéntica a la que desembolsan los alumnos madrileños al mes. Los posgrados en las universidades francesas pueden alcanzar los 300€, mientras que en España rozan los 4000 euros.

Y es que nuestro país es incomprensiblemente la octava nación europea con tasas de grado más caras, algo que tendría sentido en el Reino Unido, cuyas instituciones encabezan los rankings. Por si fuera poco, los sondeos indican que sólo 2 de cada 10 estudiantes obtienen la ansiada beca, un panorama que se invierte en algunos de los países mencionados.

En vista lo anterior, no debe extrañarnos el éxodo masivo que sufre España. Dejando a un lado la cuestión económica, que puede variar en función del centro y la ciudad elegida, estudiar en el extranjero tiene incontables beneficios a corto y largo plazo, por lo que te animamos a levantar el vuelo hacia horizontes más prometedores. ¡No te arrepentirás! ¿Qué te han parecido estas ventajas?, ¿serías capaz de añadir alguna más? ¡Compártelo con nosotros!